Introducción

Para que el Estado, las Comunidades Autónomas y el resto de Administraciones Públicas puedan hacer frente a los gastos públicos en los que necesariamente incurren, precisan obtener los denominados ingresos públicos, que pueden proceder de muchas fuentes.

Una de las fuentes más importantes para la obtención de fondos públicos son los impuestos, que pueden definirse como un ingreso público que carece de una contraprestación directa por parte de la Administración (al contrario que las tasas o las contribuciones especiales), y que vienen a gravar negocios, actos o hechos de naturaleza jurídica o económica que ponen de manifiesto la capacidad económica del contribuyente.

Los productos financieros, en tanto que generan rentas, negocios y actos determinantes de capacidad económica, quedan afectados por varios impuestos, de los que analizaremos aquí su impacto en las operaciones de los empresarios autónomos y en las sociedades, bajo el siguiente esquema:

  1. El empresario autónomo y la tributación de los productos financieros. 
    •  Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
  2. Las sociedades y la tributación de los productos financieros. 
    •  Impuesto sobre Sociedades.