Toma de decisiones

Las instituciones financieras ofrecen un amplísimo catálogo de instrumentos entre los que elegir, sin que deba perderse de vista que están concebidos para abordar situaciones distintas. Antes de concertar una operación financiera hay que asegurarse de que es la que mejor se adapta a nuestras necesidades (ahorro, crédito, cubrir situaciones de riesgo, etc.).

La elección de un producto concreto debe basarse en una apreciación global de todas sus implicaciones a lo largo de la vida del producto, dentro de la que pueden distinguirse tres etapas básicas:

  • contratación y formalización;
  • materialización de los flujos financieros (entradas o salidas de dinero) previstos a lo largo del tiempo, y
  • finalización y liquidación. 


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