Nuevos productos y servicios financieros

Junto a los créditos, préstamos y descuento comercial, las empresas pueden hacer uso de otros productos financieros a la hora de buscar los recursos necesarios para desarrollar su actividad. Entre ellos se encuentran:

  • Leasing: Es una operación en la que una entidad financiera especializada compra un bien y lo pone a disposición del cliente (normalmente una empresa) durante un tiempo pactado a cambio de una cuota de alquiler. Al final de este período, la empresa podrá ejercer la opción de comprarlo por el valor residual pactado o devolverlo a la sociedad de leasing.
  • Renting: Es una operación consistente en que la sociedad de renting compra un bien y lo pone a disposición del empresario durante un período determinado a cambio de una renta que incluye los gastos ligados al funcionamiento del bien. Un ejemplo muy habitual es el renting de vehículos, en el cual la sociedad de renting se ocupa de las tareas de mantenimiento del mismo, de sus reparaciones, etc.
  • Factoring: Es un tipo de financiación aplicada a las ventas a crédito, mediante el cual una empresa cede las facturas que ha de cobrar a sus clientes a una compañía de factoring para que ésta haga las gestiones de cobro a su vencimiento y, en su caso, adelante una parte del importe de los recibos cedidos. Si la entidad financiera asume el riesgo de impago de los clientes de la empresa, nos encontraremos ante un “factoring sin recurso”. En caso contrario, se tratará de un “factoring con recurso”.
  • Confirming: Es un servicio, ofrecido por las entidades financieras, consistente en gestionar los pagos de una empresa a sus proveedores, ofreciendo la posibilidad a estos últimos de adelantar el cobro a cambio del cobro de un interés. En definitiva, es un instrumento que permite al vendedor garantizar el cobro de las ventas y al comprador simplificar la gestión de pago de las compras.

Por lo que concierne a las entidades financieras, cabe reseñar un recurso particular de financiación: la titulización de activos. Esta operación consiste en transformar activos no negociables en activos susceptibles de ser negociados en un mercado secundario, a través del uso del correspondiente vehículo (fondo de titulización).

Finalmente, y si bien existen multitud de productos en el mercado adecuados a distintas finalidades, una de las posibilidades más extendidas es la compraventa de derivados financieros, esto es, de instrumentos financieros (futuros, opciones, etc.) referenciados a activos subyacentes (los activos que sirven de soporte al derivado financiero).



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