Los impuestos pueden clasificarse de distintas maneras. Una de las clasificaciones más usuales es la que diferencia entre impuestos directos e indirectos. A continuación se hace mención de los impuestos cuya titularidad corresponde al Estado, aunque en algunos casos estén cedidos, total o parcialmente, a las Comunidades Autónomas: 

- Impuestos directos. Gravan la manifestación directa de la capacidad económica del sujeto pasivo. Son un total de cinco en el sistema tributario estatal: 

  • Impuestos sobre la renta. De los tres impuestos que recaen sobre la renta, dos de ellos pretenden gravar a los residentes en España, ya sean personas físicas (IRPF) o personas jurídicas (IS) (es decir, individuos o, esencialmente, sociedades, respectivamente); el tercero grava la renta de los no residentes (IRNR), tanto individuos como empresas societarias, obtenida en España. Son los siguientes: 

- Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). 

- Impuesto sobre Sociedades (IS). 

- Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR). 

  • Impuestos sobre la riqueza. Siempre recaen sobre el patrimonio de las personas físicas, nunca jurídicas; son los siguientes: 

- Impuesto sobre el Patrimonio (IP)1

- Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD). 

- Impuestos indirectos. Dentro de estos impuestos, cabría distinguir: 

  • Los que gravan el tráfico patrimonial no empresarial, es decir, las transmisiones de bienes y derechos llevadas a cabo por individuos fuera de una actividad empresarial: Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP y AJD). 
  • Los que gravan el consumo: 

- Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). 

- Impuestos Especiales (que gravan la matriculación de vehículos, productos como el alcohol, tabaco, carburantes, etc.). 


1 El Impuesto sobre el Patrimonio fue restablecido temporalmente por el Real Decreto-ley 13/2011.