Noción

Un préstamo consiste en un contrato por el que se transmite un capital para su utilización temporal, con la obligación de su devolución y, normalmente, de pago de intereses.

Las obligaciones que asume el prestatario (cliente) son la de restituir la suma prestada en los plazos de amortización acordados y la de pagar los intereses pactados con la entidad financiera.

Las obligaciones para el prestamista (la entidad financiera) consisten en la obligación de entregar el capital comprometido y cumplir la normativa bancaria (entrega de documentación del contrato al prestatario, especificando el interés nominal, la TAE y los costes del préstamo, facilitar información periódica, etc.).

Tratamiento fiscal

En principio, los préstamos no generan ventaja fiscal alguna, salvo los intereses satisfechos por empresarios o profesionales, que necesiten el préstamo para desarrollar su actividad, o los intereses de los préstamos destinados a la adquisición de inmuebles para su arrendamiento, que son gasto deducible de los ingresos del capital inmobiliario.

En el caso de los préstamos destinados a la compra de la vivienda habitual, que tradicionalmente daban derecho a deducciones que con la normativa actual han desaparecido, se ha establecido un período transitorio para aquellos contribuyentes que hubieran adquirido su vivienda habitual, o satisfecho cantidades destinada a la adquisición de la misma, con anterioridad al 01/01/2013.

De esta forma, la amortización y los intereses de los préstamos destinados a la adquisición de la vivienda que cumplan dicha condición temporal (adquisición o desembolso de cantidades anterior al 01/01/2013), conllevan una deducción en la cuota del IRPF.

La base de la deducción tiene un límite máximo de 9.040 euros anuales. El porcentaje de la deducción estatal es del 7,5%, al que hay que añadir el del tramo autonómico o, en su defecto, otro 7,5%.