En el IRPF existen los siguientes beneficios fiscales:

Para el inquilino: aunque el alquiler de vivienda habitual perdió sus ventajas fiscales a partir del 1 de enero de 2015, los inquilinos podrán aplicar la deducción por alquiler de vivienda habitual siempre que hubieran celebrado un contrato de arrendamiento con anterioridad al 1 de enero de 2015 por el que hubieran satisfecho, con anterioridad a dicha fecha, cantidades por el alquiler de su vivienda habitual.

Para el propietario: 60% del rendimiento neto del inmueble.