La domiciliación es un medio de pago que consiste en la orden permanente (pero revocable) dada por un cliente (deudor) a su banco, para atender, con cargo a su cuenta bancaria, el pago periódico de unas compras realizadas o suministros contratados a determinados proveedores (ordenante que emite los recibos para domiciliación).

 

Los adeudos en cuenta se realizan cuando se reciben en la entidad financiera los recibos correspondientes a las deudas contraídas por el consumo de los servicios contratados.

Las domiciliaciones se utilizan habitualmente para el pago de servicios consumidos de forma periódica y regular, como pueden ser las cuotas de los colegios, los suministros de luz, agua, telefonía y electricidad, servicios de mantenimiento, comunidades de propietarios, servicios de salud y ocio, impuestos y tasas, etc.