El sector público influye de manera importante en la vida de las familias, en algunos casos de forma directa sobre el presupuesto familiar:

  • a través de impuestos, que sirven para financiar programas de gasto público generales;
  • a través de tasas, que están vinculadas a servicios que afectan de manera particular a las personas que los solicitan;
  • a través de las cotizaciones sociales, que tienen como contrapartida una serie de prestaciones sociales y, de manera destacada, la percepción de pensiones cuando se accede a la jubilación.

Por otro lado, el sector público, en función de ciertas condiciones y circunstancias, concede otras prestaciones sociales a las familias para hacer frente a situaciones de necesidad o atender otros objetivos sociales.

Por último, el sector público suministra una amplia gama de servicios, en unos casos gratuitos y en otros sujetos al pago de derechos, que cubren necesidades básicas de las familias (educación, sanidad, asistencia social, etc.), aunque no se reflejen explícitamente en el presupuesto familiar; de no acceder a tales servicios, habría que dotar partidas para hacer frente a los mismos dentro del presupuesto familiar.