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La Ley de Servicios de Pago de 2009, que sirvió para transponer una Directiva europea de 2007, supuso un extraordinario avance en la unificación del mercado de los servicios de pago europeo, dotando a los usuarios de los servicios de unos elevados niveles de protección.

La Ley de Servicios de Pago afectó principalmente a las cuentas a la vista (cuentas corrientes y libretas de ahorro), transferencias, domiciliaciones y tarjetas.

Así, las principales novedades que dicha Ley introdujo son las siguientes: