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Los préstamos pueden clasificarse en función de múltiples criterios:

  • En función de la finalidad para la que son concedidos: préstamos para la adquisición de vivienda habitual, de segunda residencia, de vehículo, etc.
  • En función del prestatario: préstamos a personas físicas, a personas jurídicas, a empresarios, etc.
  • En función del plazo de amortización: préstamos a corto o a largo plazo.
  • En función de la garantía aportada: préstamos con garantía personal (el prestatario responde con todos sus bienes, presentes y futuros, del pago de la deuda contraída) o con garantía real (el bien adquirido responde de manera especial por posibles incumplimientos del prestatario). El ejemplo más significativo de un préstamo con garantía real es el préstamo hipotecario.